
Los días pasan rápidos y lentos a la vez; no puedo disfrutarlos a gusto porque tengo demasiadas horas de guardia, y allí las horas se hacen lentas, incluso insoportables. Por otra parte los días siguientes no hago más que arrastrarme por la casa intentando descansar algo, si es que Gorrión me deja, y la verdad es que es un santo porque raro es el día que no me permite un sueñecito o dos; pero esos días se acaban demasiado rápido, no me llegan las horas para todo lo que debería, y también todo lo que querría hacer.
Al menos he recuperado las clases de Patchwork, eso sí, el último mes antes del descanso del verano. Terminé una manta-cojín para mi hermana y la colcha de Gorrión está practicamente a punto, pero tengo ganas de hacer más cosas y el verano tendrá horas muertas en en el PAC suficientes como para ir cosiendo bloques.
Y el gimnasio, ¿tendré alguna vez tiempo y ganas para volver?.
Lo que yo necesito es ir de una vez a la playa y meter los pies en el agua...
MAYO
No se marchitan los besos
como los malinches,
ni me crecen vainas en los brazos;
siempre florezco
con esta lluvia interna,
como los patios verdes de mayo
y río porque amo el viento y las nubes
y el paso del los pájaros cantores,
aunque ande enredada en recuerdos,
cubierta de hiedra como las viejas paredes,
sigo creyendo en los susurros guardados,
la fuerza de los caballos salvajes,
el alado mensaje de las gaviotas.
Creo en las raíces innumerables de mi canto.
Gioconda Belli

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