
Me encanta la noche que va a venir; la víspera de San Juán es un momento mágico que aguardo intensamente durante todo el año. Hasta ahora siempre se celebraba de manera especial en San Xoan de Poio, el pueblo de la abuela; este año con ella en el cielo y los vivos un poco destartalados por los achaques, lo haremos en Villa Pilita. Lo importante es purificarse y recibir con ganas al verano, sacarse los malos efluvios de encima y comer y cantar y saltar aunque sea sobre una hoguerita diminuta.
Mi niño va a vivir la noche mágica de San Juan por primera vez y estoy expectante por ver su carita ante la visión de la hoguera. Y me gustaría que hubiese sardinas a la brasa y pan de millo y vino tinto y luego queimada, pero mañana es laborable y los hombres de la casa tienen que madrugar, así que no sé yo si durará mucho la fiesta. Mis dolores, con la expectativa del fuego lo son menos.
Este día también es especial de otra forma.Una tarde como la de hoy, hace ya ocho años, conocí a Maruxiño. Y le ví ahí medio perdido, delante de su coche alquilado, con su sonrisa abierta y su voz de locutor radiofónico y me dije: para mí hasta los 120, jejeje. Y en ello andamos no?
Pues esta noche a saltar todos la hoguera, vale, yo daré un rodeo. Tampoco es cuestión de que se me vuelva a abrir algo....
La noche de San Juan
Jorge Luis Borges
El poniente impecable en esplendores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
hoy las calles recuerdan
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas.

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