
Parada obligatoria de mis rutinas diarias. No tenía ninguna gana de trabajar tantas horas durante el verano con la falta de personal que tenemos y...¡¡ quién me lo iba a decir¡¡. Ahora la que no va a trabajar durante una buena temporada soy yo.
Hace 48 horas que me han extirpado el apéndice y tengo una larga recuperación por delante. La
suerte de ser médico, es que el cirujano se fía de mi en lo referente a no hacer ningún esfuerzo y a tomarme como es debido el antibiótico, así que hoy ya estoy en Villa Pilar con mi marido y mi niño y fantasticamente atendida por todos. Lo que más rabia me da es que no puedo ejercer de mamá y al menos durante otros 10 días seguirá siendo así; me duele al toser, al mover la pierna derecha, al andar, al sentarme, al acostarme... vamos, que estoy hecha un desastre.
Me lo voy a tomar con filosofía y doy gracias porque todo haya ido rápido y bien, sin más
complicaciones. Al menos tengo mis libros, mi costura para ir haciendo poquito a poco y mi blog, jeje, que siempre es un consuelo poder darle a la tecla y seguir pendiente de lo que pasa en el mundo.
Sigo aquí, con un trozo menos de carnaza, eso sí, pero con la moral estupenda, jeje. Y como ya antes no me ponía bikini.... una herida de guerra más. Lo importante es ir cogiendo de nuevo las fuerzas, poquito a poco, rodeada de los míos y si puede ser al solete, que ya va siendo hora de que haga su aparición con continuidad.¡ Y quiero probar la arena de la nueva playa fluvial ¡
Besos convalecientes.

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