Oración de los padres por los hijosSeñor, Padre todopoderoso, te damos gracias por habernos dado estos hijos.
Es una alegría para nosotros, y las preocupaciones, temores y fatigas que nos cuestan, las aceptamos con serenidad.
Ayúdanos a amarlos sinceramente. A través nuestro has hecho surgir vida; desde toda la eternidad tú los conocías y amabas. Danos sabiduría para guiarlos, paciencia para instruirlos, vigilancia para acostumbrarlos al bien mediante nuestro ejemplo.
Fortaleces nuestro amor para corregirlos y hacerlos más buenos.
Es tan difícil a veces comprenderlos ser como ellos nos desean, ayudarlos a hacer su camino.
Enséñanos tú Padre bueno por los méritos de Jesús tu Hijo y Señor nuestro. Amén
Es una alegría para nosotros, y las preocupaciones, temores y fatigas que nos cuestan, las aceptamos con serenidad.
Ayúdanos a amarlos sinceramente. A través nuestro has hecho surgir vida; desde toda la eternidad tú los conocías y amabas. Danos sabiduría para guiarlos, paciencia para instruirlos, vigilancia para acostumbrarlos al bien mediante nuestro ejemplo.
Fortaleces nuestro amor para corregirlos y hacerlos más buenos.
Es tan difícil a veces comprenderlos ser como ellos nos desean, ayudarlos a hacer su camino.
Enséñanos tú Padre bueno por los méritos de Jesús tu Hijo y Señor nuestro. Amén
Mi madre y mi abuela me enseñaron a rezar desde muy pequeña, todas las noches antes de irme a dormir.Y desde entonces no he dejado de hacerlo, aunque a simple vista no cuadre mucho con mi dedicación a la medicina, que le retira a lo espiritual toda intervención sobre el estado de salud de los hombres.
Necesito rezar porque necesito creer. Y necesito creer porque la vida es demasiado compleja como para entenderla con mis limitados conocimientos. A veces los milagros existen, a veces hay magia en las pequeñas cosas cotidianas que no se puede explicar sólo mediante la teoría de los átomos. Rezo porque espero que haya alguien ahí arriba a quien de verdad importemos, alguien o algo mejor por lo que esperar y a lo que aspirar. Necesito saber que mis viejitos no se han extinguido para siempre y me ven desde algún lugar, y sonríen con mis alegrías y se entristecen con mis penas. Necesito pensar en la eternidad y en que yo formaré parte de ella, cuidando a los míos también.
Rezar me reconcilia con la vida, y de verdad, siento que soy escuchada.
- Estoy contenta; Maruxiño ha conseguido trabajo estable. Ya no me tengo que ir.

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