
Hoy he leído en un periódico que un grupo de investigadores de la Universidad de Siena, han hallado un códice del siglo XII , escrito por un clérigo de Verona llamado Guido, que es nada menos el primer manual para escribir cartas de amor del que se tiene constancia.
Palabras llenas de ilusión, palabras mágicas, sabiduría del alma… qué hermoso que incluso en la Edad Media , en la que el amor era sólo “cortés”, cosa de jóvenes adinerados matando el tiempo entre batalla y batalla, alguien cogiese pluma y tinta para expresar un sentimiento sincero que despertase suspiros a la luz de las velas de una lejana estancia…
Y ahora todo se resuelve con un sms escrito a base de consonantes sueltas, o con un “te quiero” desvaído y suelto como con prisa al otro lado de la línea telefónica; mensajes totalmente impersonales bajo los que esconder el alma y las intenciones.
Una carta es un trozo de ti, una fotografía de lo más profundo . Todo son pistas para el que te lee: la textura del papel elegido para escribir, el color de la tinta con la que te expresas, la profundidad de los trazos, la inclinación hacia el objeto de deseo…. Es casi un juguete erótico, un afrodisíaco que al leerlo te acelera el pulso y ralentiza la respiración.
Una carta de amor es un milagro en el tiempo, y más hoy en día que ya casi no quedan románticos que las redacten. Puedes tocar la piel de quien te escribe, acariciar las ansias de quien te desea con sus letras, aspirar el perfume de quien te añora en la distancia.
Cartas de amor… cartas de vida eterna, huella imborrable de nuestra humanidad….
Palabras llenas de ilusión, palabras mágicas, sabiduría del alma… qué hermoso que incluso en la Edad Media , en la que el amor era sólo “cortés”, cosa de jóvenes adinerados matando el tiempo entre batalla y batalla, alguien cogiese pluma y tinta para expresar un sentimiento sincero que despertase suspiros a la luz de las velas de una lejana estancia…
Y ahora todo se resuelve con un sms escrito a base de consonantes sueltas, o con un “te quiero” desvaído y suelto como con prisa al otro lado de la línea telefónica; mensajes totalmente impersonales bajo los que esconder el alma y las intenciones.
Una carta es un trozo de ti, una fotografía de lo más profundo . Todo son pistas para el que te lee: la textura del papel elegido para escribir, el color de la tinta con la que te expresas, la profundidad de los trazos, la inclinación hacia el objeto de deseo…. Es casi un juguete erótico, un afrodisíaco que al leerlo te acelera el pulso y ralentiza la respiración.
Una carta de amor es un milagro en el tiempo, y más hoy en día que ya casi no quedan románticos que las redacten. Puedes tocar la piel de quien te escribe, acariciar las ansias de quien te desea con sus letras, aspirar el perfume de quien te añora en la distancia.
Cartas de amor… cartas de vida eterna, huella imborrable de nuestra humanidad….

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