Desde Galicia para todo el mundo,un canto a las cosas bellas de la vida...

sábado, 4 de julio de 2009

TINTO DE VERANO


Si yo fuera multimillonaria, o al menos un poquito rica, a estas alturas de año ya estaría de color moreno zumbón estirada en una hamaca de cualquier playa, y me pasaría el día organizando guateques alrededor de mi estupenda piscina, que para eso se tienen, para gozarlas en temporada y de paso presumir delante de los amigos.

Como aquí por los Finisterres el sol intenso y las temperaturas elevadas se hacen esperar más que en otras costas, y lo que es millones, pues creo que sólo de pelos en la cabeza, lo del bronceado lo tengo difícil, además de que no puedo dedicar todo el día a ello; Maruxiño no sale hasta las 3, y Gorrión y su pielecita sensible de bebé no pueden ser expuestos como lagartos a los rigores del estío a cualquier hora y de cualquier modo.

Las cosas hay que hacerlas bien, sobre todo cuando se trata de algo que puede poner en riesgo tu salud. Hace dos días que fuimos a la playa a pasear, era ya tarde avanzada, pero la temperatura se mantenía estupenda para los miles de personas que disfrutaban de los primeros días del verano y atiborraban la arena de toallas y sobrillas multicolores. Bendito verano.

Pues ahí nos fuimos, después de la siesta de dos horas que nos dimos como homenaje, él a sus muchas horas de trabajo estresante esa mañana, y yo con vistas a ir recomponiendo poco a poco mi maltratada y achacosa anatomía.

El paseo que rodea la playa es largo y está rodeado de espacio verde con mesas de piedra y árboles que dan sombra. También hay una zona de piscinas para los peques, y algunos barrigones que se zambullen y no son tan peques ( por las barbas y las cocorotas calvas más que nada); también hay chiringuitos, que tenían las terrazas atiborradas de bullanqueros veraneantes disfrutando las cervecitas, los refrescos, las sangrías... Y nosotros para arriba y para abajo detrás del carrito del niño y comentando lo bonito del paisaje y las pintas del personal,jeje. Pues no sé decir una cifra exacta, pero unos cuantos había, adultos por edad pero no por sentido común, que más parecían camarones que personas de lo encarnada que tenían la espalda. Vamos, que no les hacía falta capote para ir a torear a una vaquilla. Pues eso, que unas docenas de camarones ambulantes con la piel despellejada yacían inmóviles en sus toallas a provechando hasta el último rayo de sol del día; los mismos que a las once de la noche, como les molesta la quemadura y no pueden dormir y se cabrean,pues van a urgencias a decir que les duele y que se lo soluciones. Es una pena que nosotros no podamos hacer nada, porque el transplante de cerebro todavía no está desarrollado.....

Que las cosas hay que hacerlas bien, y si no te aguantas. Algunos acabarán el verano con la piel cayéndoseles a tiras, y yo voy a disfrutarlo tomando el sol poquito a poco junto a mis querubines. Como no tengo piscina y no puedo organizar guateques en el apartamento, pues me iré al chiringuito a saborear la sangría.

No hay comentarios: