
Pues aquí estoy, medio recostada en mi sofá predilecto, justo al lado de la ventana del salón. Está anocheciendo y yo siento las posaderas "incrustadas" en la tapicería tras varios días de reposo obligado por culpa de mi nervio ciático. Apenas puedo caminar derecha, no puedo coger a mi niño, que me mira con esos ojitos de corderillo que me derriten, y me he perdido por tercera vez la clase de patchwork....¡ menudo fastidio¡
La cocina,pues como que tampoco, y eso fastidia un montón a las que como yo necesitamos estar entre pucheros para reconciliarnos con el mundo,y más ahora que estamos hundidos hasta el fondo en la recesión; bueno,mejor decirlo en bajito, no vaya a ser que se moleste ZP. En casa también hay crisis, con dos hermanos y mi marido en el paro, aunque la cosa no es desesperada como en otros hogares porque mi padre tiene trabajo fijo y servidora lo mismo, con una buena nómina, y eso hoy en día es un milagro. no estamos como para lujos pero no nos podemos quejar demasiado alto...
Así que en época de vacas flacas y con la bolsa de agua caliente en el costado, me dedico a mis pequeñas investigaciones por la red y a leer, que relaja mucho. Acabo de terminar Rhett Butler, de Donald Mc Caig, y me ha encantado. Yo quiero un hombre igual, y eso que no tengo queja del mío,einh?.
En algún lugar a medio camino entre la Edad media y este siglo que nos ocupa, se han quedado esos hombres con honor, galantes, decididos, duros por fuera y blanditos por dentro, llenos de ironía, con iniciativa, dispuestos a hacer cualquier locura por ganarse el corazón de una mujer....no, no só lo viven en las novelas, aunque ves la televisión y te entran ganas de llorar porque sólo hablan de maltratadores, de asesinos despiadados de mujeres y niños.
Tiene que haber más de los nuestros, ¿dónde os habéis metido?. Busco a uno libre para mi hermanita....

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