Desde Galicia para todo el mundo,un canto a las cosas bellas de la vida...

viernes, 16 de abril de 2010

LA FUERZA DE UN VOLCÁN.


Nunca me han gustado las matemáticas, en el colegio directamente las odiaba. Tener que reducir miles de procesos naturales a cifras abstractas me resultaba inverosímil e inútil, y aún hoy, todo lo que tenga que ver con números en mi vida cotidiana se lo dejo a Maruxiño para que lo maneje. En la facultad, cuando pensé que ya me había olvidado de las dichosas fórmulas para siempre, tuve que dar una asignatura llamada Bioestadística, que me resultaba tan incomprensible como los dialectos del coreano, y cuando la aprobé en junio me dije a mi misma : Maruxiña, nunca máis.

La naturaleza se empeña en llevarnos la contraria a los que nos creemos demasiado listos; ahora resulta que la estadística es la única esperanza de vida de mi madre, un número estadístico raquítico pero real, y nos aferramos a él con todas nuestras fuerzas para probar lo que sea con tal que funcione. Nuestra alegría, nuestras esperanzas, los sueños de madurez de mi madre y toda su vida se han visto reducidos a un maldito número, demasiado bajo como para aliviarnos, lo suficientemente significativo como para, al menos, pasar por el trago de una amputación y la posterior quimioterapia agresiva.


La desdentada de la guadaña sigue sentada a las puertas de nuestra casa riendo ruidosamente. Le gustan los procesos largos y crueles, los que dejan a una persona reducida a la nada antes de llevársela del todo. Cuanto más sufrimiento personal, cuanto más dolor, mejor para el maldito espectro. La naturaleza, si no la deidad, es cruel muchas veces con nosotros, y se cobra un precio altísimo por habernos dejado vivir un rato. Con nosotros está siendo extraordinariamente implacable, no existe la piedad, no hay atenuantes que aligeren el tributo que nos quiere hacer pagar.

Dicen que la naturaleza es sabia, y normalmente estoy de acuerdo con esa afirmación, sobre todo cuando se refiere a los sustos que nos da y que somos incapaces de controlar, tan estupendos como nos creemos a la hora de destrozarla y usarla para nuestros fines egoistas. A estas horas, los cielos de media Europa están cerrados al tráfico aéreo porque una nube kilométrica de cenizas procedente de un volcán islandés en erupción, vaga a sus anchas por las campiñas, sin que podamos hacer nada para espantarla más que esperar con los brazos cruzados.

A mi me encanta. A un volcancito dormido en su glaciar al lado del Polo Norte se le ocurre cabrearse de repente y enviarnos unas cuantas fumatas, y medio mundo civilizado se paraliza y todos tiesos de miedo, no vaya a ir la cosa a peor.

De mi madre siempre han dicho quienes la conocen que tiene un temperamento volcánico, que es muy buena y muy simpática y muy cariñosa hasta que se cabrea y se le hincha la vena del cuello. Entonces entra directamente en erupción y pobre de ti si estás delante. Ahora es ese tipo de carácter el que le hace falta, ese cabreo volcánico que la despierte de su sueño glaciar y la empuje a decargar toneladas de ceniza ardiente, millones de células cancerosas abrasadas expulsadas de su cuerpo para no volver. Sufrir una mutilación para poder vivir. Presentar batalla.

Al fin y al cabo puede que sea cierto que todo en la naturaleza son números, que lo abstracto es la base de lo que vemos y de lo que somos. Nuestra vida reducida a simple estadística. Hasta que un volcán se empeña en demostrarnos que no tenemos ni puñetera idea, que no somos nadie, que lo impredecible existe.

Mamá, cabréate pero de verdad, fíjate en Islandia.

















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martes, 6 de abril de 2010

EL MUNDO A LA ESPERA


Por fin dos días seguidos con sol, a este paso nos van a salir a todos los gallegos branquias y aletas. Salir a la calle con el peque y poder soltarle para que corra entre la gente que se toma su primer batido de primavera en las terracitas, es una gozada. Anochece más tarde y los rayos son más calentitos, ilusión de playa a la vista...

Y mientras tanto mi casa parece otra. Después de 10 días sacando cosas que pululaban acumulando polvo por todas las esquinas, y después de reordenar cientos de libros y figuritas en sus correspondientes estanterías, vuelve a brillar con luz propia. Ahora queda la "chapa y pintura": cortinas a la tintorería, limpieza de manchas de humedad que han salido en algunas paredes después de tanta borrasca, abrillantar el aluminio de las ventanas y los cristales, repintado del techo del baño.... y ¡ hala ¡, hacer fotos y poner anuncios de venta.
Cerca de la costa hay una casita nueva con muy buena pinta que nos está esperando y bueno, a ver si esta vez resulta bien.

Mamá Gallina sigue hospitalizada, probablemente vaya para largo. Está mal y ella lo sabe. Está muy baja de ánimo y yo ya no sé qué decirle. ¿ Cómo vas a animar a alguien a quien en menos de dos meses se le ha reproducido su cáncer, cuando además las expectativas son como mucho regulares?Justo en la mitad de tu vida, cuando vuelves a tener tiempo para tu pareja y para tí, cuando parece que puedes cumplir alguno de tus sueños, te llega la gran bofetada. Esperamos alguna buena noticia, ella también espera algo, no sé lo qué. Sólo sé que estamos hundidos.

Y Pequeño Colibrí está a punto de hacer 6 meses en su burbuja de agua. De momento todo va bien. Esperamos que todo termine bien. Esta espera es más dulce y a todos nos alegra la vida, aunque el pobre de momento está recibiendo menos atención que Gorrión, al ser las circunstancias tan difíciles.

El té de la mañana con su trocito de roscón acompañando, me ha sabido a gloria. Voy a por un poco más. Con el estómago lleno se hace más llevadera la espera.



lunes, 29 de marzo de 2010

DOMINGO DE RAMOS


En casa también estamos de Semana Santa; han vuelto la fiebre, los vómitos, el malestar y el ingreso correspondiente hasta sabe Dios cuándo. Otra fiesta transformada en preocupación e incertidumbre por el futuro. Más noches sin dormir para mi padre, más días esperando una buena noticia que nos alivie, más oraciones a las alturas pidiendo una pequeña ayuda, que el cáncer no haya vuelto a presentarse tan pronto. No nos hace falta vestirnos de nazarenos, también llevamos sobre nuestros hombros una gran cruz a cuestas...

Pero los niños tienen derecho a su día de palmas y estrenos y risas. Así que allá nos fuimos con Gorrión y su ropita nueva a la bendición de las palmas y la procesión de la borriquita. Disfrutó y nosotros también, y viendo su carita de sorpresa ante tanto ramo de olivo y tantos peques repeinados, y sus risas corriendo plaza arriba o plaza abajo a la espera de la procesión, te reconcilias con parte de tu maltrecha vida y decides que hay que seguir echando la vista adelante y mirar lo menos posible hacia atrás.

Quizás lo que nos hace falta para empezar a coger fuerzas es un buen potaje de garbanzos, y un trocito de rosca, que eso entona cualquier cuerpo incluido éste mío de ballenita varada de 5 meses de gestación.

Me he sobrepasado, este domingo santo me he tomado un vermut,y me ha sentado de un bien....... que pequeño Colibrí y la Macarena me perdonen.

martes, 23 de marzo de 2010

CASA 1 - MARUXIÑA 0


No es que quisiera un palacio en primera línea de playa. con 16 habitaciones más cuartos de servicio, tropecientas hectáreas de terreno repletas de jardineros eficientes y una piscina climatizada cubierta con profesor cachondo incluido. Pues no. Yo sólo quería un chalecito majo con vistas y una parcelita para poner rosales y plantas aromáticas.... lo que no sabía es que para tal temeridad tenía que ser millonaria ¡¡

Además los propietarios de casas en venta, por lo general no es que quieran vender y obtener un cierto beneficio, es que quieren timarte directamente. Y si no que me diga alguien cómo es posible que una casita con parcela y valor de tasación de 220.000 euros aparezca en venta por un valor de 330.000...

Así que una de dos, o encontramos un propietario honrado, o tendré que pintar las vistas marinas a dedo en las paredes de mi casa, comprándola por lo menos a 30 km de la costa claro. Y como no pinto bien siempre me queda poner un bonito cuadro de pescadores para darle ambiente a la cosa.

Después algunos se quejan de que no hay compradores...

No nos rendimos y seguimos buscando un sueño.

viernes, 5 de marzo de 2010

MARUXIÑA BUSCA CASA


Se nos suben los trastos a la cabeza; estamos a punto de ser expulsados de casa por nuestras propias cosas. Y no somos millonarios, oiga. Pero los apartamentos, a pesar de todas las soluciones ingeniosas que hemos aplicado a nuestro curruncho propias de revista de decoración, dan para lo que dan, y si encima esperas a un pequeño Colibrí para julio, pues directamente te echan los trastos.

Nuestro pisito, que los primeros años lucía verde y azul como la terriña; todo en su sitio y brillantes las colchas, las cortinas, los manteles, los candelabros y los recuerdos de los viajes....Ahora está literalmente atiborrado; menos mal que el mueble del salón es de obra porque si no se combarían las baldas con tanto libro y cachivaches varios.

En la cocina cabe la vajilla de diario, la tostadora, la cafetera, el robot de cocina, la batidora, las cacerolas y parte de la compra del súper, pero ya no cojo yo. Y por el suelo hay esparcidos una serie de obstáculos que a mi peque le encantan pero que a mí no me hacen ni pizca de gracia: unas botellitas de vino, unos envases de leche, una caja llena de latas de conserva variadas.... cualquier día de estos tengo que lavar la lechuga teledirigidamente desde el pasillo.
Y las pobres habitaciones se han convertido en parte e almacén de archivadores, aparatos electrónicos o informáticos, juguetes y objetos de colección.

Total, que hemos empezado a buscar casa, una grande. Queremos una parcelita con espacio suficiente para un pequeño huerto y unas hamaquitas, y hierba sobre la que se revuelquen los peques. Una cocina luminosa y espaciosa en la que explayarme a gusto y amasar tranquilamente panes y pasteles. Un baño amplio con dos lavabos y espacio suficiente en el que poder guardar las toallas de los cuatro que pronto seremos. Un salón con vistas al jardín y no al patio de luces y la casa de enfrente, por el que pueda pasearme en cueros si me apetece. Habitaciones grandes y con suficientes armarios en los que la ropa se guarde, no se amontone.

Señores hemos comenzado la búsqueda de nuestro palacio.

Seguiremos informando.








viernes, 26 de febrero de 2010

TORMENTAS VARIAS


Este invierno parece eterno; en cuanto sale un rayo de sol corremos todos a la calle como locos a ocupar las terrazas, aunque haga un frío que pela. Yo también lo he hecho. Mea culpa. Pero ¿ quién aguanta diluvio tras diluvio en casa bajo la manta sin volverse tarumba?. Benditas sean las terrazas y los zumos multifrutas.

Vale, a estas alturas de año y con estos rigores de temperatura, lo que más me va es un chocolate caliente y espeso, o un té rojo con leche y galletas, que en estas cosas también se puede ser light, sobre todo cuando tu barrigota de 4 meses te muestra día a día que la ropa ya no cabe aunque la estrujes.Yo quisiera ser como esas que salen en la tele embarazadas de 7 meses y que no tienen más tripa que una pelota de tenis, pero no caerá esa breva. Estoy hinchada, oronda, mareada, nauseosa y con la cabeza hecha una centrifugadora. Me pica todo y me duelen la espalda y los hombros; tengo un sueño que me muero durante todo el día y parece que he nacido cansada; David juguetea dentro de mí sin enterarse de que la placenta está demasiado baja, así que de alegrías "chechuales"nada de nada....Vamos, que me estoy estupenda.

Y Mamá Gallina ha vuelto a casa después de dos meses de sustos y malas noticias diarios. Mis hermanos se creen que lo peor ya ha pasado, y yo no quiero ser agorera, pero la lucha aún acaba de empezar. Todavía hay mucho que hacer y la primavera y el verano no van a ser precisamente fáciles. Han limpiado la "bicha", pero es pronto para brindar.

Mañana dicen que va a aparecer por la terriña una tormenta "perfecta", que estamos en alerta roja. Pues anda que no llevamos meses viviendo temporales en esta casa.... mamaíña, que me quede como estoy.

martes, 16 de febrero de 2010

UN PLATO DE GALLETAS


Creo que puedo volver a escribir con asiduidad. La de la guadaña sigue merodeando la casa, pero está cabreada, porque no lo va a tener tan fácil como pensaba. Tengo que volver a creer en los milagros, porque al menos en nuestro caso, los de ahí arriba han hecho uno grande por nosotros.

Tenemos una oportunidad, bastante grande, de salir del trance. Será duro, pero podemos. Y eso es mucho más de lo que teníamos hasta hace quince días.

Quizás pronto vuelvan a brotar las flores de las macetas abandonadas en el patio, se levanten de nuevo los árboles caídos en los temporales y se vuelva a cortar la hierba... desde hace unos meses no ha habido tiempo para nada.

Ahora la Fortuna nos ofrece su mejor cara. Hay sonrisas y esperanzas, y sonrisas de bebé que iluminan corazones mustios y cansados. Hay ganas de cafetitos calientes, de tés bajo la manta frente a la tele, de platos de galletas.

Hay ganas de volver a la normalidad.