Desde Galicia para todo el mundo,un canto a las cosas bellas de la vida...

viernes, 26 de febrero de 2010

TORMENTAS VARIAS


Este invierno parece eterno; en cuanto sale un rayo de sol corremos todos a la calle como locos a ocupar las terrazas, aunque haga un frío que pela. Yo también lo he hecho. Mea culpa. Pero ¿ quién aguanta diluvio tras diluvio en casa bajo la manta sin volverse tarumba?. Benditas sean las terrazas y los zumos multifrutas.

Vale, a estas alturas de año y con estos rigores de temperatura, lo que más me va es un chocolate caliente y espeso, o un té rojo con leche y galletas, que en estas cosas también se puede ser light, sobre todo cuando tu barrigota de 4 meses te muestra día a día que la ropa ya no cabe aunque la estrujes.Yo quisiera ser como esas que salen en la tele embarazadas de 7 meses y que no tienen más tripa que una pelota de tenis, pero no caerá esa breva. Estoy hinchada, oronda, mareada, nauseosa y con la cabeza hecha una centrifugadora. Me pica todo y me duelen la espalda y los hombros; tengo un sueño que me muero durante todo el día y parece que he nacido cansada; David juguetea dentro de mí sin enterarse de que la placenta está demasiado baja, así que de alegrías "chechuales"nada de nada....Vamos, que me estoy estupenda.

Y Mamá Gallina ha vuelto a casa después de dos meses de sustos y malas noticias diarios. Mis hermanos se creen que lo peor ya ha pasado, y yo no quiero ser agorera, pero la lucha aún acaba de empezar. Todavía hay mucho que hacer y la primavera y el verano no van a ser precisamente fáciles. Han limpiado la "bicha", pero es pronto para brindar.

Mañana dicen que va a aparecer por la terriña una tormenta "perfecta", que estamos en alerta roja. Pues anda que no llevamos meses viviendo temporales en esta casa.... mamaíña, que me quede como estoy.

martes, 16 de febrero de 2010

UN PLATO DE GALLETAS


Creo que puedo volver a escribir con asiduidad. La de la guadaña sigue merodeando la casa, pero está cabreada, porque no lo va a tener tan fácil como pensaba. Tengo que volver a creer en los milagros, porque al menos en nuestro caso, los de ahí arriba han hecho uno grande por nosotros.

Tenemos una oportunidad, bastante grande, de salir del trance. Será duro, pero podemos. Y eso es mucho más de lo que teníamos hasta hace quince días.

Quizás pronto vuelvan a brotar las flores de las macetas abandonadas en el patio, se levanten de nuevo los árboles caídos en los temporales y se vuelva a cortar la hierba... desde hace unos meses no ha habido tiempo para nada.

Ahora la Fortuna nos ofrece su mejor cara. Hay sonrisas y esperanzas, y sonrisas de bebé que iluminan corazones mustios y cansados. Hay ganas de cafetitos calientes, de tés bajo la manta frente a la tele, de platos de galletas.

Hay ganas de volver a la normalidad.